Fill Adoptiu
Me lo encontré un día cualquiera del mes de Noviembre, cerca de los pisos Planas. Aparcó su coche frente una tienda, donde suelen comprar alimentos los musulmanes de este barrio vendrellenc.
Bajó de su vehículo y llevaba algo en las manos, que más tarde supe que se trataba de una taza de caldo de verduras con pollo, que su madre había preparado la noche anterior, para uno de los pacientes de su hijo. El doctor sabía que si no le llevaba algo caliente y cargado de vitaminas a aquella anciana, nadie se acordaría de ella, y probablemente su estado empeoraría por falta de alimento esencial.
Yo permanecí dentro de mi coche, y aquella escena me emocionó e hizo que mi cara se inundara de lágrimas de reconocimiento a una obra muda y desconocida por la mayoría de los ciudadanos.
Me consta como he podido saber más tarde, que siempre ha sido así, y se trata de la perfección de un médico con mayúsculas, de pura vocación y de corazón inmenso.
Huye de protagonismos y en todas las conversaciones que he mantenido con él, acaba, desviando cualquier protagonismo hacia su persona, con su innegable sentido del humor.
No existe la manera de poder determinar quién es un buen médico o no, pero sirva como ejemplo que cuando este mismo doctor te deriva hacia un especialista del hospital, y ven su nombre en la firma del volante, a todos se les escapa una sonrisa y añaden…..el mejor.
Como si de un ritual se tratase, cada mañana lo podemos ver sentado en la cafetería que hay enfrente del CAP 1 del Vendrell. Con las gafas en la punta de la nariz, signo de una vista ya muy cansada por el paso de los años, y por la cantidad de horas que ha dedicado a una de sus pasiones como es la lectura y la investigación.
Mientras toma su café, lee placidamente La Vanguardia, y frunce el ceño cuando las malas noticias golpean incesantemente sobre los ciudadanos a los que él a su forma siempre protege.
Llegada la hora de comienzo de una nueva jornada, cruza la calle y todo el mundo le saluda a su paso sin excepción. He de reconocer que esta escena me hace poner el bello de punta, porque de alguna forma es el homenaje diario que los ciudadanos y sus pacientes le rendimos diariamente a este gran doctor.
Hace que lo conozco más de 20 años y jamás he escuchado ni una sola crítica negativa hacia este hombre que en los tiempos que corren, es casi un milagro. En innumerables ocasiones los retrasos son inevitables, pero aún así, los pacientes de este doctor, jamás se alteran y comprenden que tarde o temprano, serán visitados de forma rigurosa y muy profesional, como hace con todo el mundo sin ningún tipo de excepciones.
Él es mi doctor de familia y el de muchos vendrellencs, que cuando lean estas líneas y a estas alturas del artículo ya sabrán de quién estoy hablando.
De una persona que ha dedicado su vida al cuidado de tantos ciudadanos como alguna vez habíamos soñado y leído en nuestros antiguos cuentos infantiles sobre la figura que representaba un doctor en la sociedad, y este ha clavado a la perfección aquel sueño de niño, ya que nunca se ha desviado de la senda correcta de la profesionalidad y no como otros que han desvirtuado la profesión, mezclándose en asuntos tanto políticos como de dudosa reputación.
Son tantos los ejemplos que necesitaría casi el mismo tiempo que ha dedicado él en ser buena persona y ganarse por méritos propios estar en el olimpo de la bondad.
Hace unas semanas, tuvimos ocasión de leer varios artículos de como existían opiniones dispares sobre el nombramiento de hijo adoptivo del Mosse Joan María xxxxx, por parte de nuestro ayuntamiento y en representación de la ciudadanía del Vendrell.
Permítanme que pase de puntillas ante tal polémica y como representación de todos aquellos que en el tiempo hemos coincidido con esta gran persona como es el doctor Fermí Alari Pons, nombrarlo a título honorífico como nuestro particular hijo adoptivo, ya que nuestro querido doctor, no lo es solo de un sector específico de la sociedad, lo es de toda sin excepciones de ningún tipo, ya sea por su raza, religión o sexo
Estoy convencido que este artículo molestará a más de uno y sobre todo a él mismo, tan amante de pasar desapercibido en la vida, pero en nombre de sus pacientes y de los ciudadanos que tanto le apreciamos queríamos darle las gracias de alguna forma, sin placas de plata, ni nombramientos institucionales.
Y es sencillamente, no por lo que ha hecho, ni por lo que le queda por hacer que es mucho, si no por ser como es.
Al Doctor Fermí Alari Pons.
Juanma Benítez



Enhorabona per l’article, molt emocionant i alhora, molt ben redactat. Gràcies, moltes gràcies. Això que ens acabes de donar és el que precisament ens falta avui: falten emocions, falten reconeixements, falta mostrar i demostrar l’amor.
Gracias a tí Sònia por dedicar unos minutos a leer mi artículo.
Te invito a ver mi blog http://juanmabenitez.blogspot.com/
un saludo y gracias a tí de corazón
BONA TARDE,ESTIC D’ACORD AMB TOT. EL DR, ALARI ES UN BON METGE ,PERQUE ES UNA GRAN PERSONA,
AIXO SI ES REAL.
MOLTES GRCIES AL SENYOR QUE ESCRIU,,
UNA PACIENT DE EL DR. ALARI….
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